domingo, 7 de octubre de 2012

La libertad


La libertad… ¿qué es?
Difícil pregunta y sin embargo creemos poder definirla, pero ¿podemos? Es una palabra que describe algo tan majestuoso y tan sublime que personalmente me da incluso miedo intentar definirla porque eso implicaría ponerle límites. ¿Ponerle límites a la libertad? Es hasta absurdo. Pero voy a intentarlo aunque sea por el placer de ordenar la nube de ideas que tengo en mi cabeza acerca de Ella. Ojo, es una opinión personal, no pretendo que esteis de acuerdo y compartáis mis ideas.

La libertad es el aire, las nubes, la lluvia y todo aquello que la madre naturaleza nos ha dado para que cada ser vivo de la Tierra disfrutemos de la magnitud de la vida.  Es el poder correr desnudo debajo de la lluvia porque de verdad quieres hacerlo y no porque te piden que lo hagas, porqué “está de moda” o porque pretendas demostrarle algo a alguien que no sea a ti mismo. Es respirar tranquilo, mientras te tumbas en medio de la terraza mientras tus vecinos te observan por sus ventanas y te juzgan en silencio. Es elegir cada uno de tus deseos, sueños y metas sin que te veas influenciado por opiniones ajenas, ni por normas sociales, si no porque tu mismo has elegido dar ese paso y no otro. Es gritar y luchar por aquello que merece la pena y por aquello que beneficiaría a todos y no solo a ti. Es pensar y creer que la libertad no es verdadera si el único que la disfruta eres tú. No es hacer todo lo que quieras sin tener en cuenta a los demás, porqué la frase de “tu libertad acaba donde comienza la libertad del otro”, tiene su razón de ser.

La libertad implica igualdad, solidaridad, cooperativismo. Implica no creernos superiores ni demostrar ese intento de superioridad. Ser libre quiere decir que sabes escuchar, razonar, comprender y querer aceptar que puedes estar equivocado y que puedes cambiar de opinión. Es romper cuantas más barreras mejor. No solo físicas, ni sociales, sino que también y sobretodo mentales. Somos los primeros que nos ponemos barreras; ser libre implica poder y querer destruirlas.

Contra todo pronóstico, ser libre no quiere decir aislarse en una montaña y convertirse en un ermitaño, si no saber adaptarse a los tiempos que corren pero sin que te dominen.
Reacciones:

3 comentarios:

Estaré encantada de leer todo lo que quieras decirme, siempre y cuando sea desde el respeto :)