sábado, 29 de diciembre de 2012

Contradicciones


Entre niebla y copos de nieve se veía a si misma en una calle, iluminada por la viva luz de las farolas, dejando sus huellas en la esponjosa nieve, rodeada de personas con pequeñas bolsas que poco a poco se iban llenando, adornados con abrigos, gorros, bufandas y guantes, cantando villancicos, dirección cualquier casa que los quisiese escuchar y les quisiese dar unas monedas o unos dulces. Todo era bien recibido, pues lo que les interesaba era la diversión que los acompañaba y los guiaba. Y a algunos, los más pequeños, la ilusión de llegar después a casa y encontrar algún regalo bajo el árbol. Daba igual que fuese: ropa, una naranja, un juguete o en su caso, un libro. Importaba que algo habría y que ese señor tan ocupado que recorría el mundo en una noche se había acordado de ellos.

El claxon de un coche hizo que abriese los ojos y que observase asustada a su alrededor. Hacía frío y las calles estaban abarrotadas. Pero acabó frunciendo el ceño y mirando molesta la situación cuando se dio cuenta que ya no estaba en su recuerdo, si no en su realidad actual. Una realidad que la cabreaba y que la hacía preguntarse “¿cuándo, por qué y cómo había pasado esto?”. Hacía años la Navidad para ella era simplemente jugar en la nieve, cantar villancicos de puerta en puerta el día de Nochebuena y pasar toda la noche en vela ya que no se podía dormir esa noche. Le decían que Jesús recorría todas las casas del mundo y había que recibirlo despiertos. Algo en lo cual ya no cree, pero que forma parte de esos recuerdos felices de antaño. Y ahora... ahora estaba frente a unas calles repletas de gente agobiada, estresada, comprando regalos a última hora. Comprando, comprando, comprando... gastando, colaborando con el consumismo que formaba parte hoy día de esas celebraciones. Y ya no se veía a los niños correteando por las calles, sin preocupación alguna. Te los veías con los padres en la tienda de Mac que había en Colón.

¿Y lo qué más la cabreaba? Que ella misma estuviese dentro de ese bucle capitalista que repudiaba y criticaba pero que ella misma favorecía. ¿Cómo? Comprando, comprando, comprando... gastando dinero en regalos y poniéndolos debajo de un árbol. Su vida estaba llena de contradicciones. De su ideología, que la defendía, que la consideraba como lo único valioso en ella y por la cual lucha pero de sus actos que no eran totalmente fieles a esa ideología. Algo que hacía que le doliese incluso la cabeza buscando alternativas, pero no sintiéndose cómoda con ninguna de las que se le ocurrían. Contradicciones entre pensamientos y actos. Entre actos y pensamientos. Contradicciones... ¿y qué sé es: lo qué se piensa o lo qué se hace? ¿O ambas cosas?  


Reacciones:

3 comentarios:

  1. Lo malo es que no puedes escapar de ese bucle, porque ese bucle es la sociedad, somos nosotros aun que no lo asumamos, hacemos lo que hacen los demás sin pararnos a pensar que estamos creando una epidemia de superficialidad, pero eso a mucha gente no le importa, así que seguimos así caminando sin rumbo fijo entre los desechos de esta sociedad de mierda.
    Un ¡¡besazo!!

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  2. La sociedad ha vuelto la Navidad una época en la que solo se piensa en comprar, comprar y comprar sin parar a pensar en el verdadero significado de ésta.

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Estaré encantada de leer todo lo que quieras decirme, siempre y cuando sea desde el respeto :)